12/12/2011

Carta abierta a nuestros socios y colaboradores

Estimados compañeros y compañeras:

 

Próximos a finalizar 2011  me cabe el honor de dirigirme a vosotros para haceros unas reflexiones y, también, para desearos la mayor felicidad y prosperidad posible con motivo de las fiestas navideñas y del inicio del 2012.

 

La ejemplaridad es esencial en las relaciones humanas, o sea que si yo no actúo totalmente en línea con lo que predico, la cosa falla, y de ahí para abajo todo falla, porque la responsabilidad va en cascada.

 

Cuando valoro a un compañero de trabajo, no solo lo valoro por los resultados también por su valía humana, por sus iniciativas creativas, por su capacidad para sugerir y por otros valores que también son importantes.

 

En esta consultoría la jerarquía pesa muy poco,  todos somos compañeros y pretendo que se siga un sistema de evaluación mutua y una permanente exigencia de predicar con el ejemplo.

 

 Ello tiene la ventaja esencial de que es un sistema abierto en el que la jerarquía cuenta operativamente para el funcionamiento, pero para nada más, sin que ello suponga anular  o imponer iniciativas.

 

Una responsabilidad muy importante para la empresa es que su equipo humano que la compone mejore día a día, sepa más, sea más valioso y más “empleable”. Yo quiero y debo lograr que mi gente sea mañana más cotizada en el mercado laboral de lo que es hoy. Esta filosofía es decisiva para promover  una actitud de formación permanente que no solo contemple el dominio de los conocimientos que necesite la empresa sino otros muchos que repercutan en la valoración laboral en el mercado, siempre en un máster interno de formación con una evaluación anual que mida el grado de satisfacción o de  insatisfacción y el de autocomplacencia.

 

Conceded  siempre a todos la más absoluta confianza, sed muy nobles. "Para mi vale más la palabra, de un cristiano, de un hombre o mujer leal que la firma auténtica de cien notarios unánimes, aunque quizá en alguna ocasión me hayan engañado por seguir ese criterio. Prefiero exponerme a  que un desaprensivo abuse de esa confianza, antes de despojar a nadie de criterio. Os aseguro que nunca me han defraudado los resultados de este modo de proceder."

 

Tratar a cada cliente como si fuera nuestro primer y único cliente, no hay mejor señor que el que sabe servir. 

 

Concluyendo, en este complejo mundo que nos ha tocado vivir, y en el que la apreciación de los valores no es importante, toda empresa humana que quiera perdurar,  debe apoyarse en una filosofía, y adoptar unos valores que recojan el pasado (“La máxima herencia del hombre es el conocimiento del pasado…) (Sherpa B. Clough y Richar T. Rapp ) y preparen el porvenir, que generen respeto  y engendren confianza en el grupo  que adopte dichos valores y que enriquezcan la identidad de cada individuo , y todo ello bajo un dominio de exigencias rigurosas y un clima de trabajo limpio. Desde esta óptica os prometo que impulsaremos una sociedad pletórica de las más extraordinarias promesas de futuro. Corresponde a todos promocionar e introducir los mecanismos que alienten el dinamismo para ensamblarnos siempre en el momento que nos toca vivir, teniendo  muy presentes  los objetivos y los valores que nos hemos marcado.

 

 Tengo la confianza de haber logrado que nuestros clientes palpen todo el esfuerzo de dedicación y entusiasmo que hemos puesto todos estos años.

 

Recibid un fuerte abrazo,

 

 

Fdo. Miguel Hernández  Hidalgo

Director

Herrera e Hidalgo