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Preámbulo

 

“El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas”

Antoine de Saint-Exupéry

 

En este complejo mundo que nos ha tocado vivir la apreciación de los valores no es cardinal. Sin embargo en cualquier edificio que se levante sobre el suelo necesariamente ha de estudiarse y trabajarse una firme base. A mayor altura, mayor profundidad y cimentación, de lo contrario la exposición y el riesgo es inminente. Toda empresa humana es un constante levantamiento, en esperanza e ilusión, pero para perdurar, debe de apoyarse en una filosofía, y adoptar unos valores que recojan el pasado y preparen el porvenir, que generen respeto, engendren confianza en el grupo que adopte dichos valores y que enriquezcan la identidad de cada individuo, bajo un dominio de exigencias rigurosas y en un clima de trabajo limpio. Desde esta óptica impulsaremos una sociedad pletórica de las más extraordinarias promesas de futuro.

 

Corresponde a todos promocionar e introducir los mecanismos que alienten el dinamismo para ensamblarnos siempre en el momento que nos toca vivir, teniendo siempre claros los objetivos y los valores que nos hemos marcado.