1994-11-20 Moral y deberes tributarios


IDEAL , 20 NOVIEMBRE 1994

En este complejo mundo que nos ha tocado vivir, en el que se suceden transformaciones en los valores, formas de vida, mentalidad, etc., se han dado lugar condiciones muy propicias para favorecer el actual ambiente de corrupción.

Sin embargo toda sociedad que quiere transformar la mera coexistencia en verdadera convivencia humana necesita apoyarse en normas, prioridades y valores, que recojan el pasado y preparen el porvenir, que generen el respeto entre las personas, que engendren confianza en la sociedad que las adopta, que enriquezcan la identidad de cada individuo, que contribuyan a crear un clima social limpio, bajo un dominio de exigencias rigurosas y con miras a impulsar un verdadero orden social.

Para alcanzar estos objetivos es preciso que se instaure en la sociedad y en los poderes públicos una exigencia permanente de respeto hacia los valores que informan las manifestaciones del ordenamiento jurídico. De forma que el ciudadano deposite la confianza en el Estado, y se adhiera a las leyes promulgadas por el Legislador.

Corresponde al Estado promocionar el bien común de la sociedad e introducir en las instituciones mecanismos que alienten un Estado de derecho estable y seguro. Por lo tanto es necesario otorgar un nuevo impulso a las relaciones entre los poderes públicos y ciudadanos inspirado en los principios de nuestro sistema tributario, que se recogen en la Constitución Española en su artículo 31.1: Principio de generalidad, capacidad económica, igualdad, progresividad y no confiscatoriedad, justicia y solidaridad. El comportamiento de los gobernantes debe inspirar y promocionar el respeto a la libertad y derechos humanos, garantizando un orden institucional, jurídico y político, dando a cada uno lo suyo, condenando firmemente el fraude, el enriquecimiento sin causa y el uso inadecuado del dinero público.

En este contexto general y como quiera que estamos obligados a vivir con los impuestos, creo sinceramente que debemos felicitarnos por la responsabilidad con que los ciudadanos españoles contribuyen al pago de los mismos y en definitiva a garantizar la solidaridad social en una sociedad en desarrollo que se torna paulatinamente más compleja, que se nos presenta pletórica de las más extraordinarias promesas de futuro y que con el esfuerzo y coraje de todos dará un mundo mejor, más coherente y solidario.

MIGUEL HERNANDEZ HIDALGO

ASESOR FISCAL, MIEMBRO DEL DESPACHO HERRERA E HIDALGO GRANADA